El Partido GEN (Generación para un
Encuentro Nacional) es un partido político nacional liderado
por Margarita Stolbizer, y junto a la UCR, el PS y CC-ARI es uno de los sostenes
fundamentales del Acuerdo Cívico y Social. En la elección presidencial de 2007 el
GEN acompañó a Carrió en su candidatura presidencial, y Stolbizer representó a la
Coalición Cívica como candidata a gobernadora de la provincia de Buenos Aires. En
el Partido GEN reivindicamos la política como instrumento para reafirmar la democracia,
la búsqueda de la libertad, sobre la base de la República y la Independencia, en
el marco de la ética, la solidaridad, la justicia y el desarrollo sustentable. En
el Partido GEN estamos convencidos de que con constancia, trabajo y formación, podremos
hacer realidad el sueño de una sociedad más justa, aunando las ideas a la acción
para ser la génesis de un nuevo proyecto de país.
Los desafíos del GEN:
- Fortalecer la democracia, con más participación
popular. Para esto es necesario multiplicar los ámbitos
de debate mediante la convocatoria a ciudadanos y ciudadanas a debatir sobre nuestro
presente y futuro, con capacidad para incidir en las decisiones del poder.
- Conformar un espacio político mayoritario, popular,
con vocación de poder y voluntad transformadora, para
que el progresismo no sea simplemente un ejercicio declamatorio, ni el poder sea
un fin en sí mismo, sino una herramienta para modificar el escenario social a favor
de los sectores más desprotegidos.
- Producir un cambio en la cultura política, porque los cambios necesarios en la práctica política deben ser
muy profundos para que se recupere la credibilidad. Fortalecer nuestra identidad
con firmes compromisos de cambio en los comportamientos, que hagan creíble nuestra
acción política.
- Reconstruir un proyecto político popular, progresista,
de centroizquierda, que tenga capacidad para gobernar
y resolver los problemas cotidianos de los ciudadanos.
- Creemos en un proyecto nacional y vamos a trabajar en tal sentido. Para enfrentar al kirchnerismo,
confrontando, a su modelo de concentración, poder, dinero y reparto, el modelo de
los valores, la igualdad y el respeto por las libertades públicas.
Vamos a volver a buscar nuestras causas más profundas, para producir un cambio en
serio en la práctica política. No vamos a ser una línea interna, ni dentro del radicalismo
ni fuera de él. Despreciamos la interna tramposa, fraudulenta y viciada por el clientelismo,
como mecanismo de legitimación política. De este modo, y con estas convicciones
vamos a volver a convocar a los jóvenes, con la grandeza de encontrar en ellos no
simplemente seguidores de los proyectos personales de los adultos, sino personas
que puedan sustituirnos en la tarea de la búsqueda del poder para encontrar, desde
la política, el sentido de justicia que anhelamos. Esta nueva construcción, que
surge del debate horizontal, abierto y franco de nuestros cuadros militantes, ha
de tener varias dimensiones:
La ideológica: para definir qué somos y hacia adónde vamos, cuáles son nuestras
ideas y valores, a partir de los cuales se deben resolver los intereses en pugna.
La programática: con la atención de una agenda que vincule nuestra ideología con
los problemas de la agenda cotidiana de la ciudadanía, para atender y resolver sus
demandas, con otra agenda de mediano y largo plazo, discutiendo cómo se genera y
se distribuye mejor el ingreso, entre otras cuestiones fundamentales.
La organizativa:
para conformar una fuerza política capaz de alcanzar aquellos objetivos, con procedimientos
justos, democráticos, participativos y transparentes. La dimensión ética: para subordinar
las conveniencias a las convicciones, para que la política no pierda jamás el compromiso
de la palabra.
La humanista: para que tengamos la capacidad de sentir igual que
los que sufren, que los que carecen, que los que reclaman.
La dimensión frentista:
para reconocer con generosidad que no se puede solos, que hay que construir con
otros, junto a otros. En tal sentido, y participando de la Mesa Nacional de la Coalición
Cívica, vamos a fortalecer esta construcción, considerando que su mayor fortaleza
es justamente la diversidad de quienes la integramos, para que, aun respetando nuestras
divergencias, bajo el paraguas de la defensa de la República, de la Ética y de la
Justicia Social distributiva, podamos conformar una fuerza mayoritaria, con capacidad
de gobernar y transformar nuestra Nación.